martes, 25 de enero de 2011

Cuerda rota

Reacia total.
A todo... Pero en según que momento. Con todo... Pero según el sabor. Para todos... Pero según me miren...
Las circunstancias de la vida es lo que hace reaccionar a las apetencias de cada uno, y, de la manera que te rondan, muestran a los demás una manera de aceptarte o rechazarte.
No me gusta. Pruébalo. Sigue sin gustarme. Vive la experiencia. Ummm... Repítelo si quieres... Y mañana será otro día.
Una guitarra con cinco cuerdas se puede seguir tocando, lo importante es que esté bien afinada.

domingo, 16 de enero de 2011

La vida en La Mayor

Siendo optimista siempre queda en el fondo algo en lo que pensar que produce bienestar. Tener esa sensación de positivismo por la vida hace esperar los días alegremente y con ilusión en las primeras horas de la jornada. A medida que transcurre el tiempo y se ve que no pasa nada es cuando se da un pequeño bajón hasta que esa chispa despierta las ganas de flotar de nuevo.
Pero a veces los días pasan más y más deprisa, y entre tanto barullo cotidiano, esos momentos de esperanza se rezagan y dejan de darles tiempo a llegar a su hora, con lo que la paciencia pasa más y más tiempo a solas, apareciendo incluso, si son muchos días seguidos, su inevitable y santo adjetivo…
Momentos así estresan, entristecen, cansan... ahí justamente es cuando te dan tregua las semanas: los días en sí se hacen más cortos que el grupo de siete, dándole así de nuevo una ventaja a la ilusión de pensar que algo bueno va a pasar. De nuevo se sueña por las noches con factores de la vida que hacen conciliar esa presencia de la espera.
Sin darse ni cuenta, la esperanza empieza a sentir frio, el invierno se aproxima, hay cambios de hora y las noches madrugan, incomodando de mala manera, haciéndole buscar abrigo y encontrándose de frente con la huída. Desaparece. Pero no del todo. Al final los meses la rescatan,  a primeros siempre vuelve, a mediados se pasea y a finales lo arropan. Se agrupan regalándole primaveras y veranos, y le preparan para otoños e inviernos.
Y al final del año explota en su máximo esplendor y con todas sus fuerzas, completa de energía y comprendiendo que es capaz de alargar a su antojo el tiempo que usamos en la vida.

martes, 11 de enero de 2011

Cosquillas

Van libres, sin mala intención, ligeras, reconfortantes, efervescentes y con soltura. 

Asoman en miradas, esos entendimientos de deseo y complicidad que últimamente se agudizan más por la espera y la paciencia. Piden permiso con el roce, siendo en público casual, alargándose en intención, y resultando un calambre cálido, largo, disfrutado como si fuera siempre el primero. Toman confianza en un abrazo inagotable, donde se van colando mezcladas con el aroma y la esencia de la cercanía, congregándose en ese cuello que invita a perderse, a entrar sin permiso... Y ya pasan sin llamar desde la boca, van invadiendo con millones de sabores mediante unos labios que alimentan, mediante una lengua a su vez hambrienta, tierna y de movimientos lentos, y de alientos de placeres que solo un beso de amor sabe cómo hacerlos suspirar...

Y recorren todo el cuerpo, todo... cada rincón, de arriba a abajo, erizando cada poro, tomándose la libertad de instalarse, al menos, hasta la siguiente vez que despiertan. Sin duda en cada pensamiento, durante cada minuto, y seguramente para siempre y como nunca...

miércoles, 5 de enero de 2011

Queridos Reyes Magos...

...
Considero que en este año 2010 me he portado bien, bueno, regular, pero, ¿a caso en este mundo hay alguien que se porta del todo bien los 365 días de un año entero? Bueno, el caso es que me permito el honor de escribiros una carta, cosa que no hacía en años, antes incluso de averiguar vuestro secreto, porque a mi no me lo dijo nadie, lo averigüé yo sola... a veces me odio por ser tan inquieta y curiosa con las cosas con las que no encuentro una explicación lógica y demostrable... Pero esta vez voy a dejar eso a parte, me voy a dejar llevar por lo mágico e inocente de creer que algún milagro es posible, me conformo con que solamente la leáis, sea en esta noche vuestra o a lo largo del año entero, que hay tiempo, y yo no tengo prisa, porque además sé, que al igual que todo en esta vida quedará como marca, esta vez escrita, si bien para el recuerdo, o para darme cuenta que en algún momento de mi vida volvía a creer en lo increíble...

Quiero que esta carta no deje de ser igualmente especial que cualquiera que pueda escribir un niño de ocho años, pero con aires adultos, con 32 años de deseos a las espaldas, por eso en mi carta voy a reflejar lo que no quiero, lo que no tengo pero no anhelo, pues a mi edad, con el simple hecho de darme cuenta de las cosas tengo más que suficiente para luchar en creer que algo mágico puede pasar en el justo momento en que se logra comprender todo....

Quiero dejaros claro que no os voy a complicar nada en absoluto, ni os voy a meter prisa ni nada, de hecho tengo todo el tiempo del mundo. Ni si quiera tenéis que hacer reserva, ni viajar más de la cuenta, comprendo que en una noche, recorrerse el mundo entero cansa, por eso por mi no os preocupéis por llegar a tiempo, ni tampoco por gastaros en franqueo, sé que, si me otorgáis mi deseo, será a gastos pagos, y si no, ya me encargaré yo de sufragar esos gastos con el simple hecho de disfrutar de lo que os pido. Eso sí, he de aclararos que en verdad no es un regalo que pido para mí sola, es un regalo compartido, pues si no no serviría para nada, y al final me quedaría como estoy, que no es poco...

El regalo que os pido que me traigáis tiene que ver con algo que me sobra a mi, algo que se me desborda por el hecho de que nadie, en concreto, lo pueda recoger, administrar, disfrutar y saborear. Mi deseo está relacionado con algo que se me sale de los límites del alma y caen, o me parece ver que caen en saco roto. No va de agradecimiento, ni de reproches, ni de toques de atención, ni si quiera va de algo que ya he tenido antes y he podido dar, buenamente recibido... Tampoco tiene que ver con el capricho, ni con el triunfo, ni con el regocijo, ni si quiera después de tanto esfuerzo. No pido miramientos, ni tampoco compasión, ni aprovechamiento, ni satisfacción, ni obligación... No quiero pediros que mi vida sea larga, ni que me falte de nada en ella; tampoco os pido que me toque la lotería, ni os pido si quiera salud, que sería lo más honesto que se podría desear dentro de este mundo lleno de trabas de todo tipo... No quiero nada de eso...

No quiero más tiempo, ni más paciencia, aunque sé que en definitiva estas dos dimensiones son el aire que respiro; pero tampoco quiero prisas, ni vestidos mal enfundados, ni la sensación del ahora o nunca, porque me ansía y precipita y no se disfruta ni enseña... Tampoco quiero sabores, ni olores, pues me conformo con la esencia; ni tampoco anhelo aventuras, ni propuestas, ni experiencias, ni sorpresas... No me hace falta la ira, ni la impaciencia, ni la ceguera, ni la incomprensión, ni si quiera que me comprenda nadie, tampoco necesito las sonrisas, ni los oídos, ni las llamadas, ni la necesidad de nadie cercano. Tampoco quiero la soledad...

Mi carta obtusa tiene claramente un remitente y un destinatario, y sé que es el mismo, sé que es para mí, por eso insisto, mis queridos Reyes Magos, no tengo prisa alguna, antes conceded los deseos de los demás que yo mientras me apaño. De momento hoy voy a endulzarme la tarde con mis sobris y con vuestros caramelos.

Hasta el año que viene.

sábado, 1 de enero de 2011

Nochevieja 2010

DOS: agotamiento y diversion
MIL sensaciones
ONCE horas de sereno sueño.

...pizca

jueves, 30 de diciembre de 2010

Bendita mi suerte

Para el 2011...

...amar y vivir, y aprender a querer y a reir.

martes, 28 de diciembre de 2010

Mierda con olor a rosas

El ser humano por naturaleza es sociable, aunque unos más que otros, pero los que más, adquieren de serie el compromiso de ser fiel y agradable para con los demás. O más bien debería corregir y decir la obligación... No todos se comprometen... De hecho diría que nadie, absolutamente nadie en este mundo se compromete del todo... ¿Quién no le ha procurado un buen corte de manga a las espaldas de alguien en alguna ocasión? yo diría que todos hemos hecho eso al menos una vez, y sin ir muy lejos a nuestro jefe... Y es simple. En el momento que nos putean pues puteamos, o por lo menos insultamos, ¿no? Ahí ya está el detonante del que hablaba antes, y quizá esté resumido al dicho de devolver con la misma moneda, pero para mi, el hecho de que la moneda tenga dos caras (y tres dimensiones), define claramente el tipo de compromiso de cada uno, dependiendo del lado en la que caiga... Me explico...

El que en un momento de "desilusión" con el prójimo se limita a insultar, despotricar, amoratarse las corvas de los codos, maldecir, criticar, desgañitar a solas, ensuciar la imagen, poner en entredicho e incluso sacar falsos rumores es el de la cara B. El que se queda como está pero encima se lleva la palma de la desilusión, de la hostia dada, del desagradecimiento, se queda con la cara de tonto, la resignación y rabia, la impotencia e incluso con la autoestima por los suelos. Pero al menos se descarga, aunque el otro ya haya cumplido su objetivo de darle con la moneda en todo el ojo.

El de la cara A es el que se hace escuchar. Es aquel que no consiente que se le ponga nadie por encima, por mucho poder social que tenga, el que esquiva la moneda pero es rápido en recogerla y devolverla. Se queda con el pecho fuera, pisando fuerte y moviendo masas. Aquel al que si a alguien se atreviera a lanzarle la primera moneda, cayera por la cara que cayera, las que recibiera ese alguien serían todas por la cara A.

Y como siempre hay una excepción que confirma la regla, se puede dar el caso en que la moneda caiga de canto. La impotencia trae culpabilidad, el pasotismo indiferencia, la falta de reflejos la bufa, y la reiteración falta de confianza. Estos son sin duda a los que se la meten doblada... entre los que no hay dos sin tres, y siempre una misma piedra hijadeputa en el camino justo donde plantan el pié. Incapaces de tomar una válvula de escape abierta donde buscar el miramiento de los demás, y pasar a un estado en el que encontrarse a salvo es una tarea difícil cuando lo que más le importa es la gente con la que se sienten  importantes para ellos, por lo menos en la lucha, dedicación, altruismo y tolerancia. Y se quedan sin fuerzas para devolver nada... 

En resumen es considerable pensar que al ser humano se la trae floja el hecho de ser sociable por naturaleza. Al fin y al cabo donde las dan las toman, y si el hombre tomó la aptitud de ser sociable sin acatar ciertas reglas, lo normal es que reciba mierda con olor a mierda por mucho que procure perfumarla.

¿De qué lado te suelen caer a tí?